DUELOS BUROCRÁTICOS

Después de perder a un ser querido, el corazón está en duelo.  Es tanto el dolor que uno quisiera que el mundo se detuviera.  Casi como dice Mafalda – paren el mundo que me quiero bajar.  Pero resulta que el mundo sigue, la vida continúa.  Y con eso surgen lo que se le puede llamar los DUELOS BUROCRÁTICOS. ¿Qué es esto? Son todos aquellos documentos, papelería de nuestro ser querido que debemos revisar, aunque no tengamos ánimo de hacerlo.  Trámites como cancelar una tarjeta de crédito, dar de baja una línea telefónica, cambiar el nombre de un servicio básico.

 

Llegamos a la empresa correspondiente para hacer esos trámites y resulta que nos dicen que eso se tiene que hacer a través de un “call center” y empieza uno a escuchar la grabación automática que repite: “para continuar, marque uno, motivo de la cancelación marque dos, etc, etc”. Y una parte de nosotros quiere gritar: “no estoy cancelando un servicio…. estoy cerrando una vida, una parte de la vida de mi ser querido”.

Lo más difícil no siempre es firmar el papel. Es hacerlo cuando nadie del otro lado reconoce que estás llorando. Necesitamos ser vistos, que se nos valide nuestro dolor, necesitamos un ser humano que nos escuche y sobre todo que resuelva el trámite y no lo haga tan engorroso. Ya suficiente dolor tenemos como para agregar un peso más a esto.

Hago un llamado a las empresas de telefonía, de servicios básicos y sistemas bancarios para que preparen, capaciten a su personal sobre la atención al cliente cuando sean estos casos específicos de cancelación por defunción.

Por eso, si conoces a alguien en duelo, recuerda: detalles pequeños pueden doler profundamente. Y un poco de empatía puede sostener mucho más de lo que imaginas.

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