Logoterapia de Viktor Frankl: fundamentos y legado

¿Qué es la logoterapia y por qué sigue vigente?

La logoterapia es un enfoque psicoterapéutico centrado en el sentido (logos). Viktor E. Frankl la llamó la tercera escuela vienesa porque se diferencia del enfoque de Freud (placer) y Adler (poder): aquí la motivación humana fundamental es la voluntad de sentido. Dicho fácil: cuando la vida “no hace sentido”, nos quedamos sin gasolina emocional y aparecen vacío, apatía o conductas de escape. Este enfoque parte de una visión tridimensional de la persona: cuerpo, psique y dimensión noética (espiritual en el sentido de consciencia, valores, libertad y responsabilidad). Desde ahí, la terapia no busca negar el dolor, sino transformarlo en dirección a algo que lo trasciende: un valor, una tarea, un vínculo, una actitud.

En consulta, suelo resumirlo así: no siempre podemos cambiar lo que nos pasa, pero sí podemos elegir la postura con la que lo atravesamos. Esa elección, aunque a veces es pequeñita (levantarse, llamar a alguien, escribir una carta), abre una rendija de sentido por donde entra oxígeno.

¿Por qué sigue vigente? Porque el malestar actual tiene mucho de anomia y desorientación. La logoterapia aterriza en decisiones concretas: ¿Qué me está pidiendo este momento de mí? ¿Hacia quién o hacia qué vale la pena dirigirme hoy? En mi práctica tanatológica en Guatemala, encuentro que esta pregunta, bien acompañada, cambia el tono de procesos de duelo complicados.

Técnicas clave con ejemplos cotidianos (intención paradójica, desreflexión y diálogo socrático)

  • Intención paradójica: Si te esfuerzas por dormir, duermes peor. Si te esfuerzas por  no tener ansiedad, te sube. La intención paradójica propone “querer” por un momento lo que temes para romper el círculo de hiperintención/hiperreflexión. Ejemplo: a una paciente con insomnio de rendimiento le invito a “competir por mantenerse despierta” 15 minutos, con humor y seguridad. La presión baja, el cuerpo toma el control y el sueño entra por la puerta de atrás.
  • Desreflexión: Cuando el foco está obsesivamente en el síntoma (“¿y si me vuelve el ataque?”), redireccionamos la atención hacia una tarea o valor fuera de sí: cocinar para alguien, ordenar algo significativo, visitar a esa persona que necesita compañía. No es evasión; es re‑orientación.
  • Diálogo socrático: Hacemos preguntas que abren alternativas: ¿Qué te estaría pidiendo este momento si confiaras en tus valores? ¿Qué opción es fiel a lo que más amas? Ese examen honesto suele despejar niebla. Mi formación en mediación y resolución de conflictos me ayuda a enmarcar estas preguntas con acuerdos realistas y lenguaje claro.

Nota de práctica: integro estas técnicas con tanatología cuando hay pérdidas. No se trata de “pensar positivo”, sino de posicionarse distinto frente al dolor.

Logoterapia y duelo: del vacío existencial al sentido posible

El duelo es normal; el duelo complicado necesita apoyo. En logoterapia trabajamos tres vías de sentido:

  • Valores creativos (lo que hago): tareas, obras, servicio.
  • Valores experienciales (lo que recibo): encuentros, belleza, gratitud.
  • Valores actitudinales (la postura ante lo inevitable): coraje, paciencia, esperanza.

Un caso real que aún me conmueve: “Lucía”, mujer mayor operada de cáncer que cargaba además un duelo ambiguo por la desaparición de su hijo. Ambiguo porque no hay confirmación ni cuerpo, sólo ausencia. Con ella trabajamos pequeños rituales simbólicos (un altar, una carta periódica, un gesto solidario mensual) y un tejido de redes de apoyo. También validamos su derecho a vivir la ambivalencia: “hoy avanzo, mañana me quedo quieta”. Al cabo de semanas, la pregunta cambió de “¿por qué a mí?” a “¿qué puedo honrar hoy de mi historia?”. Ese giro no borra la herida, pero le da cauce.

Cuando acompaño a personas en etapa terminal o a sus familias, la logoterapia se vuelve un mapa para diseñar despedidas significativas: conversaciones pendientes, legados en audio/escrito, permisos, perdones. En mi experiencia, los valores actitudinales sostienen la travesía cuando el cuerpo ya no puede.

¿En qué se diferencia de la tanatología y cómo se complementan?

  • Tanatología: disciplina enfocada en el proceso de morir, pérdidas, duelos y la vida misma ; provee marcos y herramientas para acompañar emocional y espiritualmente.
  • Logoterapia: psicoterapia orientada al sentido y a la libertad-responsabilidad de la persona ante cualquier circunstancia.

En la práctica, se llevan de la mano. Como tanatóloga certificada y con diplomado en logoterapia, mi abordaje integra ambos lenguajes: validamos emociones, educamos sobre el proceso de duelo y, al mismo tiempo, buscamos tareas de sentido.  Algunas señales para buscar este acompañamiento mixto:

  • Duelo que se estanca en culpa o vacío existencial.
  • Síntomas de ansiedad de rendimiento (dormir, volver a trabajar) que se retroalimentan.
  • Pérdidas ambiguas (desaparición, migración sin contacto, diagnósticos inciertos).

Cuándo acudir y qué esperar de una primera sesión

  • Sientes que el dolor “se comió” todo, que el mundo se te vino encima y no sabes qué hacer.
  • Llevas meses dando vueltas sin alivio o claridad.
  • Quieres acompañar mejor a alguien en fin de vida o en duelo.

¿Qué pasa en la primera sesión?

  1. Mapa breve: historia, síntomas, red de apoyo y valores que hoy importan.
  2. Acuerdos: objetivos realistas, frecuencia y límites de cuidado.
  3. Primeras herramientas: puede ser un ritual pequeño, una tarea de desreflexión o una conversación significativa que venías postergando.

Mi estilo es cercano y claro. Mi formación en mediación para destrabar conversaciones difíciles (familia, médicos, cuidadores) apoya en el proceso. Y algo importante: en Guatemala, cada familia tiene formas muy propias de despedirse; acomodo el acompañamiento a la cultura, la fe y el lenguaje de cada quien.

Conclusión

La logoterapia no “quita” el dolor,  ayuda a orientarse con sentido.. Cuando el sentido se vuelve brújula, el duelo encuentra rutas para seguir amando sin dejar de vivir. Yo te acompaño en ese proceso, paso a paso, con técnicas claras, presencia compasiva y tareas pequeñas que, encadenadas, cambian el día a día.

Preguntas frecuentes:

  • ¿La logoterapia es religiosa? No exige una fe particular. Trabaja con valores y sentido, términos que cada quien define desde su historia y cultura.

  • ¿Cuánto dura el proceso? Depende del tipo de pérdida, circunstancias y el vínculo con la misma. Acordamos metas claras y revisamos avances; algunos procesos son breves (4–8 sesiones) y otros necesitan más tiempo.

  • ¿La intención paradójica no es peligrosa? Se aplica con cuidado y marco terapéutico. No buscamos exponerte a algo dañino, sino desactivar presiones internas que alimentan el síntoma.

  • ¿Se puede trabajar duelo sin “cerrar” la historia (desapariciones, dudas)? Sí se trabaja con rituales y cierres simbólico

  • ¿Atiendes en línea o presencial? Ambas modalidades, según necesidad. Para fuera de Guatemala, la modalidad en línea es una opción válida.

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